QUE ES ESQUIZOFRENIA?

La esquizofrenia es una enfermedad mental seria y persistente caracterizada por cambios importantes en el comportamiento y el pensamiento, que pueden incluir ideas delirantes y alucinaciones. Las personas con esquizofrenia tienen a menudo síntomas psicóticos, lo cual significa que a menudo no son capaces de distinguir entre lo que es real y lo que es irreal en sus pensamientos y percepciones.

Algunas veces las personas con esquizofrenia tienen épocas en que los síntomas de la enfermedad empeoran y se hacen más notorios las alucinaciones y el comportamiento extraño. Otras épocas los síntomas son menos evidentes. A medida que la enfermedad progresa, principalmente tras largos períodos de tiempo, la personalidad y el comportamiento de la persona se vuelven diferentes de como eran antes del comienzo de la enfermedad.

Debido a estos cambios muchas personas no comprenden esta enfermedad. No se trata de “una personalidad múltiple” ni de “retardo mental”. En realidad, la esquizofrenia es una enfermedad mental severa que modifica la manera como funciona el cerebro.

CUALES SON LOS SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA ESQUIZOFRENIA?

Los signos y síntomas de esta enfermedad incluyen:
Delirios (ideas falsas o irreales)
Alucinaciones (sonidos, visiones, olores, sabores, de cosas que en realidad no están presentes)
Lenguaje desorganizado o muy disminuido
Comportamiento extraño
Estado de ánimo embotado o aplanado
Aislamiento emocional respecto a las otras personas
Pérdida de interés en el trabajo, el estudio u otras actividades
Dificultad para concentrarse
Falta de energía y motivación
Ideas de muerte y suicidio, o intentos de suicidio
Arrebatos de ira
Descuido en la higiene o la presentación personal

No todos estos síntomas están presentes al mismo tiempo. Por ejemplo, alguien con esquizofrenia puede parecer tranquilo y aislado durante un tiempo y luego verse agitado o con alto nivel de emociones. Tanto los síntomas, como su severidad y curso pueden variar de una persona a otra.

COMO SE TRATA LA ESQUIZOFRENIA?

Sin tratamiento una persona con esquizofrenia puede tener grandes problemas para su funcionamiento y puede incluso pensar en el suicidio o intentarlo. Sin embargo esta enfermedad puede tratarse con medicamentos, psicoterapia y rehabilitación. El tratamiento siempre debe incluir citas con el psiquiatra.

Algunos medicamentos, llamados antipsicóticos, ayudan a controlar muchos de los síntomas de la enfermedad, incluyendo los problemas del pensamiento. Es muy importante que los pacientes sigan con regularidad el tratamiento y que sus familias los estimulen para que lo hagan.

La psicoterapia consiste en conversaciones con el psiquiatra, en las que la persona discute los sentimientos, pensamientos y comportamientos que le generan dificultades. El psiquiatra puede también en este momento identificar otros problemas mentales o médicos de otro tipo. El objetivo de la psicoterapia es ayudar a las personas a entender y manejar sus problemas de manera que puedan llevar una vida mejor. Durante la psicoterapia, el psiquiatra puede ayudar a la persona con esquizofrenia a disminuir las situaciones estresantes que pueden hacer empeorar la enfermedad. Las familias también pueden beneficiarse de sesiones educativas y de consejería.

La rehabilitación, o recuperación de habilidades, se realiza principalmente mediante grupos de soporte o programas de hospitalización parcial. Su objetivo es ayudar a las personas con esquizofrenia a mejorar las habilidades que pueden haberse alterado por la enfermedad, tales como el cuidado personal, las relaciones con otras personas y la capacidad y hábitos para trabajar.

Algunas personas con esta enfermedad no pueden llevar vidas independientes. Para ellos la posibilidad de vivir en grupos cooperativos, que además permiten una adecuada atención médica y psiquiátrica, puede ayudarles a alcanzar una vida más satisfactoria y productiva.